La Palabra

YO CREO EN MILAGROS, ¿Y USTED?

¿Es posible hoy los Milagros?

Sí. El Reino de los Cielos se ha acercado. El mundo vive tiempos de aflicción, enfermedad y desesperanza. Las personas de todo el mundo andan sin rumbo, sin metas y sin esperanza, en busca de una respuesta. Después de agotar todos los medios conocidos y posibles, se dan cuenta que no cambia nada y a veces su posterior estado es peor que cuando se inició su necesidad. Hermanos, hay que tomar convicción que solamente, hoy, hay respuesta definitiva y verdadera, en los Milagros de Dios. En la Palabra de Dios encontramos que "...Dios es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos..." (Hebreos 13:8). El que busca encuentra, el que pide recibe, el que llama será atendido. Los milagros existen porque Dios existe; y porque Dios existe, existen los Milagros.

Muchos tienen Fe pero ... una Fe mal dirigida ¿Mal dirigida?

Apuntan a la fuente equivocada para llegar al próximo día y al hacer planes futuros. Pero la fuente verdadera es la Fe. Dios nos dice "...Es, pues, la Fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve..." (Hebreos 11:1).

Es decir, la Fe es ver una necesidad o proyecto como posible, es decir, ya realizado cuando todavía no existe. Al no apuntar la Fe a la verdadera fuente de poder, provisión y virtud que es JESUCRISTO, se encuentra mal dirigida. En la Palabra de Dios encontramos que "...El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado ha sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los cautivos, y vistar a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor..." (Lucas 4:18-19)

¿Cómo dirigen mal el mundo y los cristianos su Fe?


En el mundo, aquellos que no son cristianos, dirigen su Fe, pero a su manera. Su Fe se basa en la búsqueda de soluciones en diferentes fuentes, como:
el curandero, el paganismo (una cinta roja, una riestra de ajo, etc.), el ocultismo en sus diversas formas, la propia fuerza (al querer salir solos del problema), los vicios (para olvidar, tomar coraje, .etc.),

Pero los cristianos ¿también, dirigen mal su Fe?. Sí, muchos lo hacen. He hablado con personas que tienen más Fe en los médicos que en Dios. Cuando les ocurre un problema físico, primeramente corren hacia el médico. Como es la primera vez que lo ven, es para ellos un desconocido y si uno les pregunta ¿Cómo sabe que esa persona es un médico?, dicen: Porque tiene el título colgado en la pared. Peor sin embargo, el título pude no ser verdadero. Puede ser falso. Puede ser, que en vez de m édico, sea un veterinario encubierto. Y al tomar, luego, la medicación que le da, termina relinchando como un caballo o cacareando como una gallina.

Notemos también, que si la prescripción médica le dice: que tome pastillas cada seis horas, usted prepara el despertador, y aunque fuese la una o las tres de la madrugada, usted se levanta y cumple lo prescripto. Realmente creo, que si las personas pusieran esa perseverancia, empeño, cuidado y obediencia en creer a Dios y a su Palabra, ¡Que de Milagros se manifestarían para la Gloria de Dios!
Yo no digo que no haya que concurrir al médico, cuando exista un problema físico, pero antes pasemos por el "Consultorio de Dios", en donde TODO es posible y por la Fe en la Palabra.

Hay otros cristianos que dirigen su Fe hacia la aceptación de su enfermedad, deformidad o problema. ¿Cómo es esto?. Esto sucede cuando cargan con ello, aceptando esa condición que los perjudica y aflige. Esto les sucede a muchas personas buenas y obedientes a Jesús, de mucha Fe, lo que sucede es que su Fe está más firme y fuerte en otras áreas de su vida, que esta área. Estas clases de cristianos, sigue adelante con gran valor en la vida cristiana, porque hay que tener valor y Fe para seguir adelante con un problema sin resolver. Pero, mejor es aceptar, vivir y hacer lo que dijo Jesús "...Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar..." (Mateo 11:28).

Hay muchos otros cristianos con su Fe mal dirigida que no dan fruto. Pero continuaremos en la próxima edición. Un abrazo de Jesús.


UN TESTIMONIO DE FE

En Lucas encontramos que el Padre de Juan el Bautista le sucedió: "...Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios...".
Un joven de no más de dieciocho años, de Punta Alta, Provincia de Buenos Aires, se acercó a la Cruzada de Fe y Milagros, en donde yo era el predicador. Su rostro estaba triste y atribulado. Conocería aquella noche que no hay Nada Imposible para Dios.

Muchas personas acudieron, esa noche, al llamado de Dios. Maravillas comenzaron a suceder. El Espíritu Santo me hace notar el rostro de este joven.
Le digo: ¡Alaba, a Dios!. Me mira, haciendo un silencio sepulcral. Realmente quedé asombrado, a la falta de respuesta.
Un tiempo después, insisto diciendo las mismas palabras. Instantes más tarde, se acercó a la plataforma una persona y me dice: Pasor, el muchacho no tiene la lengua para hacerlo. Es mudo.
Este joven había pasado un proceso de enfermedad. Un tumor canceroso le había salido debajo de la lengua y los m édicos le tuvieron que practicar una cirugía, y quedó perjudicado en su hablar. Realmente, muy desesperanzado se encontraba este joven.

Cuando me dijeron su condición, comprendí el porque de su silencio. Pero, le dije por medio del audio: Joven, no pregunté lo que tienes, he dicho, en el Nombre de Jesús, alaba a Dios. Inmediatamente, ante la orden, cayó al piso, bajo el Poder de Dios.
Al levantarse poco tiempo después comenzó a glorificar al Señor Jesús.

Le digo que suba a la plataforma, entre plausos, gritos y llanto de las personas congregadas en este lugar, y le pregunto: ¿Dios te dio la lengua?
El me rresponde abriendo la boca: No, pero puedo hablar. ¡Este muchacho podía hablar sin su lengua!

Cuando le pregunté a Dios: ¿Por qué Señor, no restauraste totalmente su lengua?. Mi dulce Jesús, me respondió: -Si la restauración hubiera sido total, muchos dirían: Nunca existió ningún problema con él. Pero viendo lo imposible, al oírlo hablar, en esas condiciones, nadie podrá argumentar en contra.

Y todos dirán: ¡¡¡Esto, es un Milagro de Dios!!!

  • Reverendo RAUL MAMOIKOFF
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